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Estamos muy gratos de poder llevar a cabo el anhelo de hacer transitar la filosofía, la política, pero por sobre todo, la discusión y el diálogo, por los canales en los cuales ésta se difunde a través de la pluralidad entre los hombres. Arendt Chile se complace en invitar a todo aquel que se sienta capaz de esbozar una idea (incluso una ocurrencia) en materia política o filosófica a que lo haga, sin temor y con altura de miras, de forma tal de enriquecer la crítica, actitud que muchas veces se echa de ver
en nuestra cada vez más autocomplaciente sociedad. Ya que, el peor enemigo del hombre es el miedo a expresar lo que piensa y siente, haciendo que su libertad se vea coartada, impidiendo que ésta sea la base y sostén de una sociedad verdaderamente humana. La amarga experiencia que el siglo XX nos hizo vivir, y nos debe hacer tomar conciencia, de un modo cada vez más claro, de que tanto en el consciente como en el inconsciente del hombre, se juegan fuerzas contradictorias, que lo pueden llevar a realizar las mayores proezas en pos del bien común, pero que también pueden conducirlo a la más absurda aniquilación de la que se tenga memoria. El futuro no está escrito, lo sabemos, así como también sabemos que todos aquellos experimentos de la razón en el que prometieron al hombre la instauración del paraíso en la tierra, se desplomaron a consecuencia de su propio peso. Al decir de Goya: "Los sueños de la razón producen monstruos", nosotros agregamos que los sueños de la razón no serán jamás aniquilados, antes al contrario, diremos que lo propio del hombre es soñar en que en algún momento de su existencia, estará mejor dotado para alcanzar la tan esquiva felicidad. Esa capacidad de soñar, tan propia del hombre, debe ser complementada con la crítica, a veces ácida, mordaz o dolorosa. Razón por la cual, Arendt Chile, no se agota en la filosofía o la política, sino que se abre a otra manifestación fundamental del ser del hombre: la literatura y las artes. Esta dimensión del hombre, manifiesta en profundidad lo que el hombre trae consigo: sus anhelos, sus temores, sus sueños, sus esperanzas... parafraseando a Terencio, "Nada de lo humano nos es ajeno". |